Bacterias espaciales

14/6/2021

Se ha descubierto una especie de bacteria completamente nueva para la ciencia en la Estación espacial Internacional (ISS). A la espera de ser aceptada, se ha propuesto denominarla como Methylobacterium ajmalii. ¿De dónde viene o cuál es su importancia?

Si queremos llegar a colonizar otros planetas tendremos que llevarnos nuestras propias plantas y animales, pero no solo de esas cosas vive un ecosistema. Para que funcione, es cada vez más obvio que se necesita una gran cantidad de especies (animales, plantas, hongos, algas, bacterias, etc.) que se interrelacionen. Será necesario conseguir un grupo diverso de seres vivos que puedan sobrevivir a condiciones que no tenemos en la Tierra. La microgravedad o la falta de nutrientes son algunos de los retos a los que se enfrenta la colonización del espacio. Además, no solo tenemos que buscar alimentos que crezcan en la Luna o en Marte sino también en las naves que nos llevarán hasta allí. Si queremos conseguir este gran reto, se hace indispensable estudiar qué es necesario para que los seres vivos sobrevivan en esos ecosistemas espaciales. Por suerte para nuestras aspiraciones a convertirnos en una especie multiplanetaria, la evolución no deja de probar cosas nuevas. Varias especies de bacterias han sido aisladas de diferentes componentes tan cotidianos como la mesa del comedor o un filtro del aire de la ISS.

Algunas bacterias de las analizadas eran de especies conocidas como Methylorubrum rhodesianum. Las colonias analizadas de esta especie se habían adaptado a sus nuevas condiciones, presentaba algunas diferencias en su forma de vida respecto a sus homólogos terráqueos. Pero otras bacterias se habían adaptado tanto a la vida en la Estación espacial que se ha propuesto denominarlas como una especie nueva Methylobacterium ajmalii. Estas líneas bacterianas muestran ciertas diferencias en su metabolismo a su pariente más cercano y posible antecesor M. aquaticum, una bacteria encontrada frecuentemente en el agua potable.

El estudio del ADN de estas nuevas bacterias ha arrojado otro dato esperanzador. Esta especie, al igual que M. aquaticum, contiene genes que son esenciales para la interacción con plantas. En su genoma contiene la información para diversos componentes que mejoran el enraizamiento y el crecimiento general de las plantas, como la isopentenil ARNt transferasa, sistemas de captación de hierro o varias vitaminas como la cobalamina (vitamina B12), biotina o tiamina. Estas rutas metabólicas podrían servir para mejorar el crecimiento de algas o plantas en cultivos espaciales. En este aspecto el género Methylobacterium es conocido por su relación con las raíces de las plantas y las algas y los beneficios que ambas pueden sacar de esta relación. De hecho pertenecen al grupo Rhizobiales, que se caracterizan precisamente por su simbiosis con raíces. Debido a la duración de los viajes espaciales el crecimiento de alimento a bordo se plantea actualmente como una realidad.

Conseguir especies adaptadas a las condiciones tan extraordinarias del espacio parece ser indispensable. Esta nueva especie de bacteria podría ser un primer paso a la formación de ecosistemas completos acomodados a la vida en el espacio. Pero además, el estudio de las rutas necesarias para adaptarse a estas condiciones está ayudando a comprender y desarrollar nuevas variedades que puedan aclimatarse rápidamente a medios mínimos permitiendo que terrenos considerados yermos en la Tierra puedan ser cultivados.

Ramón Contreras

Doctor en Genética Molecular