¿De dónde viene la TV por satélite?

2/6/2021

¡La televisión por satélite nos ofrecía canales de dibujos animados a todas horas! el estudio Un satélite en el espacio retransmite a todo un continente a la vez. Pero, los satélites se mueven a toda pastilla. Entonces, ¿cómo es posible que veamos la tele sin interrupciones?

No hace falta ser demasiado mayor para haber tenido una infancia sin internet, jugando a la Game Boy y viendo la televisión analógica terrestre. Dicho más técnicamente: viendo la tele de toda la vida. Aquella tele gorda, con las rayas de colores, el ruido blanco ensordecedor y, por supuesto, el teletexto.

La señal que nos llega a casa se emite desde un estudio de televisión y se transmite mediante repetidores. Un repetidor recibe una señal débil, la amplifica y la envía con más potencia a una población. Como la señal de televisión no atraviesa paredes ni montañas, los repetidores se ponen en sitios elevados. Cuanto más alto pongamos el repetidor, a más sitios llegará la señal. ¿Y dónde pondremos el repetidor más alto del mundo? Por supuesto, en el espacio.

Esto fue toda una revolución para los niños de los 90, ¡la televisión por satélite nos ofrecía canales de dibujos animados a todas horas!

El funcionamiento es muy similar al de la televisión terrestre: el estudio envía la señal a un satélite en el espacio y, como está tan alto, este la retransmite a todo un continente a la vez. Pero, los satélites se mueven a toda pastilla. Entonces, ¿cómo es posible que veamos la tele sin interrupciones?

Los ingenieros aeroespaciales tenemos un truquillo: la órbita geoestacionaria. Cuanto más nos alejemos del centro de la Tierra más tardaremos en dar una vuelta entera al planeta. Existe un número muy especial: los 35.786 km de altura. Toda nave que orbite la Tierra a esta altura, completará una vuelta cada 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Exactamente un día sideral: lo que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre su eje. ¡No confundir con un día solar!, que son las 24 horas que tarda el Sol en pasar dos veces consecutivas por el mismo punto y que definen nuestros relojes.

Un satélite en órbita geoestacionaria se mueve a la misma velocidad que la Tierra, por tanto, desde la Tierra nos parecerá que ese satélite está quieto. Como si lo hubieran pinchado con una chincheta en el cielo. Esto es tremendamente útil para las comunicaciones porque si ponemos un repetidor encima de Europa, estará transmitiendo televisión continuamente sobre los europeos. Y así para el resto de los continentes.

Mi investigación se basa en usar satélites geoestacionarios para predecir desastres naturales y evacuar a la población con antelación para evitar la pérdida de muchas vidas en el futuro. Investigar el espacio exterior ayuda mucho a quienes vivimos en la mundana superficie de la Tierra. Parece mentira, pero aún hay mucha ciencia por hacer y tecnología por desarrollar. A falta de superhéroes, buenos somos los científicos.

Jorge Nicolás-Álvarez

Ingeniero aeroespacial, investigador en la universidad UPC